¿Por qué el planeta fue arrojado al “calor”?

El clima está batiendo récords uno tras otro, y, según los meteorólogos, no parece tener intención de detenerse. Ya es el segundo mes consecutivo que el termómetro sigue subiendo sin cesar; como resultado, varios turistas japoneses han fallecido cerca de las murallas del Kremlin, y los empleadores comienzan a considerar la posibilidad de establecer horarios de siesta. Cada uno de nosotros se ha hecho esta pregunta al menos una vez al día: “¿Por qué el planeta está sufriendo tal calor, y cuándo terminará todo esto?”.

A pesar de que los mejores expertos en meteorología del mundo trabajan incansablemente para resolver estos problemas, nadie logra dar respuestas definitivas. Se formulan conjeturas, se proponen teorías, pero nada consigue tranquilizar a la humanidad ni sumirla en pánico. No obstante, la búsqueda de las causas de este “apocalipsis estival” continúa activamente. Después de analizar numerosos recursos especializados, llegamos a la conclusión de que todas las hipótesis, ya sean那些 basadas en investigaciones serias o aquellas elaboradas por “oscurecidos profesionales”, se pueden dividir en varias categorías. Aquí están algunas de las principales causas de este calor extremo:


1. El calentamiento global.

Para los ecologistas, esta es una situación ideal: cada uno de ellos se siente como un pez en el agua. “¡Nos lo dijimos! ¡Os advertimos!”, celebran los defensores de la naturaleza. En efecto, a lo largo de su historia, la humanidad ha causado graves daños al planeta. Las emisiones de gases de efecto invernadero han creado un efecto invernadero que nos convierte en “malas hierbas” que asfixian el planeta con sus propios desechos. Así describen la situación los activistas de Greenpeace. Para quienes no lo saben: el efecto invernadero ocurre cuando el calor solar entra en nuestra atmósfera y ya no puede salir. Además, la actividad humana ha provocado un fuerte calentamiento del planeta, lo que hace que los glaciares se derritan y se liberen grandes cantidades de metano. En resumen, se trata de un círculo vicioso del cual, según los ecologistas, pronto será imposible salir. Sin embargo, hay científicos que sostienen que las causas del calentamiento están relacionadas con los ciclos climáticos naturales del planeta. En los últimos dos mil años se han registrado tres períodos de calentamiento y tres de enfriamiento; el último de ellos finalizó en la primera mitad del siglo XIX. Las razones de estos cambios climáticos son diversas: desde factores astronómicos hasta condiciones geográficas como la disminución de la intensidad de las corrientes oceánicas como el Golfo Stream. Por lo tanto, no hay motivo para entrar en pánico: tanto el calentamiento como el enfriamiento son posibles, siempre y cuando la humanidad reduzca su dañino impacto sobre el planeta. Por eso surgen numerosas comisiones climáticas que intentan encontrar nuevas formas de desarrollar la sociedad sin perjudicar el medio ambiente ni la economía. Incluso importantes figuras políticas han comenzado a darse cuenta de que el cambio climático es un proceso irreversible. Si no se toman medidas ahora, mañana puede ser demasiado tarde… o quizás el clima llegue a temperaturas de +500 °C, ya que un planeta sin glaciares podría experimentar cambios drásticos en sus polos. Y entonces… bueno, ustedes seguramente saben qué ocurriría: las películas de catástrofes y otros relatos alarmistas siempre han tenido mucho éxito.

2. El derrame de petróleo en el Golfo de México.

Pasemos ahora a casos más concretos. Algunos expertos consideran que el desastre ocurrido en el Golfo de México en 2010 contribuyó al calor extremo de ese verano. El terrible calor sufrido en Rusia y Ucrania podría estar relacionado con este accidente. Recordáis ese incidente la primavera pasada? La compañía British Petroleum se disculpó públicamente y prometió remediar las consecuencias, pero según algunos investigadores, la magnitud del desastre fue subestimada. El deseo de obtener grandes beneficios económicos y evitar un escándalo llevaron a que se ocultaran los verdaderos efectos de este accidente. Como sabemos, el clima europeo está muy influenciado por la corriente del Golfo Stream, que se forma en el Golfo de México. El derrame de petróleo cerca de las costas de Estados Unidos provocó la formación de una fina capa en las aguas oceánicas que impidió la evaporación del agua y alteró los procesos térmicos naturales, lo que causó cambios climáticos desagradables. British Petroleum, y en general todas las corporaciones transnacionales, cometió un error, y nosotros, los ciudadanos comunes, somos quienes tenemos que pagar las consecuencias.

3. Los experimentos con “armas climáticas”.

Cada vez que ocurren desastres naturales en Estados Unidos, inmediatamente surgen acusaciones de que sean el resultado del uso de “armas climáticas” por parte de Rusia. ¿Acaso el calor extremo sufrido en Europa en julio también es fruto de experimentos peligrosos? Es cierto que tanto Rusia como Estados Unidos poseen este tipo de armas, aunque están prohibidas por convenios internacionales. Además, existen empresas que ofrecen servicios para “regular el clima”. “¿Van a ir de picnic, a casarse o a tener un encuentro romántico? Llámenos y nosotros se aseguraremos de que tenga buen tiempo”, prometen estas compañías. Ya es realidad: durante fiestas urbanas o cumpleaños de personas importantes, se utilizan sustancias químicas para modificar el clima. La composición de estos productos cambia constantemente, lo que provoca fenómenos climáticos inesperados, como la caída de nieve amarilla en Siberia o la llegada de tormentas calurosas desde África y Asia.

4. El inicio del funcionamiento del acelerador de partículas.

Algunos culpan a los científicos por haber osado investigar las partículas elementales que componen el universo. Este ambicioso proyecto tiene como objetivo ayudarnos a comprender las leyes fundamentales de la física y proporcionar información sobre el origen del mundo. Se trata de crear condiciones similares a las que existían en el momento del Big Bang. Ciertamente, estas investigaciones suscitan preocupación: no solo por los posibles riesgos tecnológicos, sino también porque parecen representar una forma de invadir lo que se considera un derecho divino. No obstante, el acelerador de partículas fue lanzado con éxito el otoño pasado y hasta ahora no ha causado problemas significativos. Funciona a gran profundidad bajo tierra, haciendo que las partículas se muevan de un lado a otro… Al menos eso dicen los científicos; la gente común, por supuesto, no les cree y culpa a estos investigadores de todos los cambios climáticos. En Estados Unidos incluso se ha formado una organización para luchar contra los abusos de los científicos: “¡Dejan que experimenten mientras nosotros tenemos que criar a nuestros hijos!”. Esta organización organiza manifestaciones y amenaza con colgar a todos estos “genios” en sus propias laboratorios. Tampoco es alentador saber que se planea detener el funcionamiento del acelerador de partículas exactamente en invierno de 2012… Todo esto tiene mucho de un comportamiento medieval y oscuro… Pero, claro, nada de esto tiene relación con el calor extremo sufrido en julio.

5. El desplazamiento del eje terrestre en relación con el Sol.

A lo largo de la historia de la Tierra, la posición de los polos geográficos ha cambiado en varias ocasiones, y estos cambios se han relacionado con el derretimiento de grandes extensiones de tierra y con cambios drásticos en el clima global. Sin embargo, solo el último de estos eventos ha dejado huellas claras en la historia humana: aquel que provocó la extinción de los mamuts. Los mamuts sí desaparecieron, pero el resto de las especies siguen existiendo… Así que no hay razón para entrar en pánico ni prepararse para el fin del mundo. El eje terrestre no se desplaza lo suficientemente rápido como para causar catástrofes globales. No obstante, es posible acelerar este proceso si se emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera; en ese caso, los cambios climáticos serían aún más drásticos… Y entonces… bueno, ustedes ya saben qué ocurriría. Lo han leído, lo han escuchado, lo han visto.

Independientemente de las causas de los cambios climáticos actuales, la situación no es nada fácil. Para desplazarse desde casa al trabajo, uno tiene que hacer pequeños trayectos y detenerse constantemente para beber agua fría o comer helado… Aunque, en lugar de maldecir el calor insoportable, podríamos reflexionar sobre nuestro papel en la protección del planeta. Yo, por ejemplo, me decidí a tomar medidas concretas: compré bombillas de bajo consumo, me inscribí en la página web de Greenpeace para apoyar la protección del lago Baikal y juré que nunca más viajaría en avión ni compraría un coche eléctrico si tenía la oportunidad. Son cosas pequeñas, pero sí agradables… ¡Mucho mejor que enfadarse inútilmente por el calor de +38 °C mientras viajamos en transporte público!

Ekaterina Vakulova

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