Memoria muscular. La memoria muscular se refiere a los cambios estructurales a largo plazo (reorganización) que ocurren en las células musculares y nerviosas bajo el influjo del entrenamiento físico, y que permiten una rápida recuperación de la forma deportiva después de un descanso prolongado.1 fotos
Tras sufrir una lesión, dar a luz o por otras muchas razones, los atletas profesionales a veces deben interrumpir sus entrenamientos durante un período de tiempo. Sin ejercicio, los músculos se atrofian: las miocitos disminuyen en tamaño, ya que para mantener un nivel bajo de actividad física se requiere menos cantidad de organelos y citoplasma. No obstante, si los atletas deciden volver al deporte y reanudar sus entrenamientos, su forma física se recupera relativamente rápido. Necesitan menos tiempo para aumentar el volumen muscular, la fuerza y la resistencia que los principiantes. Este fenómeno se debe a lo que se conoce como “memoria muscular”, un proceso de remodelación de las células nerviosas.
\nEl concepto de memoria muscular es conocido desde hace tiempo, y los médicos deportivos atribuyen sus causas al funcionamiento del sistema nervioso: una mayor excitabilidad de las neuronas motoras y la formación de nuevas sinapsis, lo que mejora la conexión entre nervios y músculos. En la corteza motora de un atleta que reanuda los entrenamientos después de una pausa, se observa un rápido crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y una mejor irrigación de las áreas musculares; además, se secretan factores neurotróficos que favorecen la regeneración muscular. Científicos noruegos, bajo la dirección de Kristian Gundersen (Universidad de Oslo), demostraron que los fibras musculares poseen su propia “memoria”, y que este mecanismo está relacionado con la aparición de nuevos núcleos celulares. Las fibras musculares son células muy largas (hasta 20 cm) y delgadas (hasta 100 µm); además, contienen numerosos núcleos, lo que las convierte en unas de las pocas células polinucleares de los animales vertebrados.
\nEn experimentos realizados con ratones, para someter al músculo extensor digitorum longus a una carga adicional, se extirpó parcialmente otro músculo: el tibialis anterior. Dado que este músculo actúa en la misma dirección que el objeto de estudio, el EDL recibió así un mayor esfuerzo durante los entrenamientos. Después de diferentes periodos de tiempo, los científicos observaron cambios significativos en las fibras musculares: su diámetro aumentó un 35%, y el número de núcleos celulares aumentó en un 54%. Este aumento en el número de núcleos precedió al incremento del grosor de las fibras, ya que los núcleos comenzaron a multiplicarse desde el sexto día de entrenamiento intensivo y su número se estabilizó en el decimoprimer día. En otro grupo de ratones se repitió el experimento, y se observó que después de dos semanas, el número de núcleos aumentó un 37% y el grosor de las fibras en un 35%. Posteriormente, los científicos interrumpieron los entrenamientos de estos músculos cortando los nervios que los alimentaban; en los siguientes 14 días, el grosor de las fibras disminuyó un 40%, mientras que el número de núcleos permaneció sin cambios. Este experimento demostró que el aumento del volumen muscular durante el entrenamiento se debe a una mayor cantidad de núcleos celulares. Más núcleos significa que más genes están activos, lo que provoca la síntesis de una mayor cantidad de proteínas musculares, como la actina y la miosina. Estos cambios son duraderos: incluso después de tres meses de atrofia muscular, los núcleos adicionales no desaparecieron. Este resultado fue inesperado, ya que se suponía que estos núcleos serían destruidos mediante apoptosis, pero esto no ocurrió.
\nLos núcleos celulares simplemente reducen su actividad funcional y entran en un “modo de espera”. Los científicos concluyeron que son precisamente estos nuevos núcleos los que constituyen la base de la memoria muscular, un fenómeno que ocurre a nivel celular. Cuando se reanudan los entrenamientos, estos núcleos vuelven a funcionar activamente, lo que favorece la síntesis de proteínas y los procesos de hipertrofia muscular, regulados por el ADN nuclear. Los nuevos núcleos en las fibras musculares se forman mediante la fusión con células satélite que se dividen por mitosis; sin embargo, su capacidad para dividirse disminuye con la edad. Por esta razón, a una persona mayor le resultará más difícil desarrollar masa muscular si no se ha entrenado en su juventud, pero es mucho más fácil recuperar su forma física.

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